EL PENSAMIENTO SUPERFICIAL
El libro “Superficiales” es una reflexión realizada por Nicholas Carr, sobre cómo ha ido cambiando nuestra vida y nuestra mente con la introducción de los ordenadores y de Internet en nuestro diario vivir. Para comenzar a hablar de la introducción de Internet en nuestras vidas, el autor se centra en sus propias experiencias, cuenta su historia, desde que empezó a usar un ordenador hasta este momento en el que él mismo afirma que se encuentra “enganchado” a la red, y como admite más adelante, que esto le ha presentado un problema a la hora de, por ejemplo, leer un gran libro.
Para argumentar su posición, el autor habla sobre las investigaciones de los científicos en lo relacionado con la neuroplasticidad, que es la capacidad del cerebro para variar su estructura. Comienza a hablar sobre este tema remitiéndose a la idea que se había tenido a lo largo de la historia, de que el cerebro humano adulto era una estructura fija, pero más adelante gracias a estudios más complejos realizados por Freud y otros personajes, determinaron que las estructuras que forman las neuronas en el cerebro cambian debido a la experiencia, por lo que ya no en algo fijo como se venía diciendo. Otra manera en la que se argumenta sobre la neuroplasticidad de nuestro cerebro, es la evolución social de la escritura y la lectura y de cómo el cerebro humano se ha ido adaptando a ella.
Por otro lado, la presencia de Internet en nuestras vidas ha cambiado todo, desde los medios de comunicación, que ahora al pasar la mayoría de sus contenidos a la red se ha convertido también en una manera de interactuar con los lectores. Otro medio que parecía que no estaba siendo muy influenciado por la aparición de Internet había sido el libro, pero con la aparición del libro electrónico esto ha cambiado, ya las grandes compañías se van centrando en esto en vez del libro impreso que está perdiendo poder de mercado. Esto está produciendo que muchos productores adecuen sus escritos y en vez de escribir libros que necesiten de concentración para entenderlo, se dedican a pequeños fragmentos a modo de blog en Internet más fáciles de leer, que en la actualidad son mucho más atractivos para la gente.
Luego Carr nos cuenta como gracias al desarrollo de la tecnología tenemos en una sola herramienta lo que antes teníamos en muchas, desde que Charles Babbage quiso implementar una máquina analítica, de la naturaleza más general. Como medio de comunicación, la web empezó a evolucionar, pudiendo transmitir grandes cantidades de texto, subir archivos o artículos, mandar correos electrónicos, lo que volvió obsoleta la carta personal, también se podían encontrar fotografías a color, sonidos, vídeos, juegos y hasta películas. Con esto y con la rápida conexión, que nos permite hacer mas cosas, los usos de Internet se han multiplicado, así mismo el tiempo que las personas pasamos en ellos. Adecuamos nuestros comportamientos a esta lógica, disminuimos nuestra atención en el texto, a lo que contribuyen los hipervínculos, que captan nuestra atención, invitando a pulsarlos, por eso como lo dice el autor, estamos inmersos en un “ecosistema de tecnologías de la interrupción”.
El libro ha sido el más resistente a la influencia de la red, teniendo grandes
ventajas comparativas sobre ella. Y aunque herramientas como Kindle han querido remplazar el libro, estas han cambiado de manera profunda el modo en que leemos, por eso andamos pasando de un sitio a otro, “picoteando aquí y allá”, fomentando un pensamiento distraído y apresurado, nuestra memoria de trabajo se satura, ya nos es más difícil procesar la información a la memoria a largo plazo. Poder estar aquí y allá ha moldeado nuestra mente, creando una mentalidad de malabarista, efecto contrario a la lectura profunda del libro, que requiere concentración, haciendo pasar por alto todo objeto distractor. Es por esto que Carr plantea que nuestro pensamiento, es un pensamiento superficial.
Nuestro cerebro se ha modificado, pero cabe hacer una pregunta: ¿Ha realmente mejorado la inteligencia? Sin duda alguna es una de las grandes premisas de este nuevo mundo, puesto que estudios así lo demuestran con el incremento del Coeficiente Intelectual. Entonces, ¿son buenos estos avances digitales a los que el mundo se ha sumergido? La lógica planteada por James Flynn parecía garantizarlo, y es que a medida que el mundo se ha ido desarrollando, a la par ha estado la mente humana. Aun así, diversos estudios, han desmentido este hecho, y por el contrario han negado ese aumento de la inteligencia.
La diferencia radica pues, en la manera de pensar hoy día. No es que seamos más inteligentes que nuestros padres y/o abuelos, es que sencillamente hemos adoptado una nueva forma de pensar, una nueva forma de concebir el mundo. Nos hemos especializado en resolver pruebas concretas, pero hemos progresado poco en nuestro conocimiento personal. Los medios digitales, haciendo más énfasis en los computadores y el Internet, han tenido mucho que ver con la revolución del pensamiento humano. Empresas como “Google” que dominan gran parte del mercado de navegación, han hecho parte de este proceso, que ha consistido en la ‘perfecta’ sistematización de la información.
La historia de “Google” es muy particular, desde los inicios con Larry Page, quien basó su proyecto en una analogía muy llamativa: Los vínculos de las páginas web y las citas de los trabajos académicos. Cuantas más citas reciba un trabajo, más prestigio. Así pues, “[…] el valor de cualquier página web, puede medirse por los enlaces que apunten a ella […]” (Carr: 2011:188). Es así como “Google”, ha conseguido su gran éxito. Quizás muchos nos preguntemos, ¿cuál éxito, si navegamos gratis? Solo piensen en los innumerables vínculos de publicidad que el navegador nos ofrece, y cuánto ganan por cada uno. El interés de la empresa entonces, no es que paguemos por su uso, ya que por algo nos permite la navegación gratuita, sino que “le demos clic a los enlaces de publicidad”.
La gran relevancia de “Google”, no solo es evidenciada en lo dependiente que somos de ella, sino también en grandes iniciativas que la empresa se ha propuesto. Una de ellas, ha sido la digitalización de todos los libros, hecho renegado por muchos pero acogido por otros más. La problemática que surge está basada, en que esta iniciativa por promover la lectura, puede atentar contra la misma. Ya que al leer de un monitor, si bien no perdemos la fácil decodificación del texto y ganamos en velocidad, perdemos en comprensión. Y no solo eso, la factible monopolización de todo por parte de ellos. ¿Qué pasaría si el acceso a esa base, fuese restringido por ellos? Sin duda alguna, factores a tener en cuenta.
Bien lo planteó Sócrates, que el uso de la escritura y la lectura atentaban contra la memoria humana. Así pues, las nuevas tecnologías atentan nuevamente. Como Don Tapscott dice, para qué memorizar, si con un clic en “Google” tenemos toda la información que queremos. Memorizar es una pérdida de tiempo.
¿Estamos entonces a las puertas de un nuevo mundo? ¿Será la inteligencia artificial la que piense por nosotros? ¿Dejaremos que esto sea así? Todo apunta a este fatídico final. El hecho está impregnado es nosotros. Somos nosotros los que permitimos que todo esto ocurra. Ahora bien, esto no es del todo malo, lo esencial, sería darle un punto de equilibrio.
Sin duda alguna hicieron un gran repaso sobre todo lo que habló el libro, pero me gustaría que hubiera mas énfasis en la argumentación cuando se trata de hacer una relatoría, pues noté que hubo mucho parafraseo y poco argumento por parte de tu equipo. Pienso que hablaron de muchos temas a la vez e hizo falta cohesión con la temática fundamental en la que se querían enfocar.
ResponderEliminarQue tengas un alinda tarde!
Dices "cohesión con la temática fundamental en la que se quiere enfocar", ¿a qué te refieres específicamente?.
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