ADAPTACIÓN DEL CEREBRO LECTOR
La plasticidad de nuestro cerebro nos permite aprender
a leer y después de esto cambia para siempre, psicológica e intelectualmente,
con la lectura modificamos la organización de éste. En otras palabras, así lo
expresa Maryanne Wolf en Cómo aprendemos
a leer. “El aprendizaje de la lectura empieza la primera vez que se toma en
brazos a un bebé y se le lee un cuento”. Los niños que escuchan y utilizan miles
de palabras, cuyos significados ya han comprendido, clasificado y almacenado en
su cerebro, tienen ventaja en el campo
de su educación. Los niños que por el contrario no se les lee un cuento, y que jamás se imaginan
dragones o princesas, tienen una gran desventaja, a esto se le llama pobreza
léxica, o cuándo el cerebro no es capaz de aprender a leer, se habla de
dislexia.
Aprendemos a leer basándonos en las conclusiones y
asociaciones generadas a partir de lo que leemos, la lectura permite que las
personas vayan más allá de la información que se les proporciona y así crear
infinidad de pensamientos.
Ahora, sobre la historia de la aparición de los primeros sistemas
de escritura, nos encontramos con la escritura cuneiforme, implementada por los
sumerios, de la que luego los Acadios conservaron muchos símbolos, los jeroglíficos
egipcios y una escritura pro alfabética, tenemos más tarde la invención del
alfabeto griego. En términos generales, el alfabeto tiene tres grandes
contribuciones, una es la economía de caracteres, lo que permite una escritura
eficaz y lectura fluida; la segunda contribución es la ampliación de límites
para pensar y escribir, “estimulo el pensamiento novedoso” y por último
incremento la conciencia del habla. El desarrollo del lenguaje escrito se debe
a su vez al desarrollo de elementos de la lengua hablada, cómo lo son el fonológico, semántico, sintáctico,
morfológico y pragmático.
Por otro lado, el desarrollo de la lectura, según Wolf, se debe a
un proceso de evolución, con cinco fases o mejor, cinco tipos de lectores. El
primero es el pre lector incipiente, es éste quien sentado en el regazo de sus
padres, escucha y aprende sonidos, palabras, conceptos, es una etapa de
percepción, segundo, el lector novel, su principal descubrimiento es el
concepto de que las letras corresponden con sonidos del lenguaje; luego, vienen
los lectores descifradores, quienes empiezan a entender los que leen; ahora el
lector de comprensión fluida “acumula conocimiento y está preparado para
aprender de cualquier fuente” y por último el lector experto, que es la fusión
de los procesos cognitivo, lingüístico y afectivo.
“la
lectura es experiencia. La biografía de cualquier literato debería tratar por
extenso lo que ha leído y cuándo, porque, en cierto sentido, somos lo que
leemos” Joseph Epstein
El lector
experto entonces, está preparado para reaccionar distintamente ante un texto
que otro sin tanto recorrido. Cuando se es lector experto, se transciende el
texto y, no solo se hace a la idea de lo que el autor implícitamente escribe,
sino que lo lleva a otro nivel trayendo consigo nuevas apreciaciones. “leer
cambia nuestra vida, y nuestra vida cambia la lectura”
Es importante mencionar ahora las críticas y objeciones que
Sócrates tenía sobre la escritura y la lectura, pues cómo bien dice Wolf, éstas
atañen a muchos problemas de este principio de siglo. La primera objeción de
Sócrates fue sobre la rigidez del lenguaje escrito, pues para él, éste tenía un
discurso muerto y era totalmente contrario a su método de enseñanza por medio
del diálogo, al que se le llamo “la mayéutica”. La segunda objeción fue la destrucción de la memoria, pues dejamos de
“alimentarla” por así decirlo y entonces
todo queda plasmado en un papel, lo que no contribuye a la verdadera enseñanza.
Por último, la tercera objeción fue la pérdida de control sobre el lenguaje,
pues no se sabe quién pueda leer lo que se escriba y de qué manera lo va a
interpretar.
Si bien la lectura y escritura han constituido un gran avance para
nuestro cerebro y nuestras capacidades mentales, es importante tener en cuenta
cosas como las objeciones de Sócrates y ser conscientes hasta qué punto estamos
utilizando de forma adecuada estos sistemas, y más ahora con las redes sociales
y chats, que precisamente, se prestan para una mala interpretación de las
palabras y textos; y algo preocupante es
que ahora los niños crecen en este ambiente, rodeados y saturados cada vez más
de éstos medios, que pueden ser un arma de doble filo si no son correctamente
utilizados. Por ello la convergencia entre estas inteligencias artificiales
junto con los procesos orales y escritos, serian la adaptación ideal.
